Mitos y verdades de la alimentación

La gente cuando va a hacer dieta lo primero que piensa es en lo que no va a comer. No más pan, no más dulces, no más postres. Pastas cada quince días. Asado, un finde por medio. Estos alimentos no engordan. Lo que engorda es la forma desmedida y desordenada en que los consumimos. Por eso, hoy quiero nombrarles tres aspectos claves para tener una buena alimentación: El primero es la conciencia. Una vez, una profesora me dijo: “La toma de conciencia es secundaria a la actividad cerebral.” Y con “actividad cerebral”, perdón a los expertos en el tema, me refiero a nuestro inconsciente, nuestros deseos, nuestras creencias. Entonces, si la toma de conciencia es secundaria a nuestros deseos nunca elegiríamos un alimento que no quisiéramos comer.

Quemar-grasas-saludables

Sino, al contrario, el que más nos gusta. Y posterior a esto, somos concientes de con qué nos estamos alimentando, de qué estamos comiendo y en qué cantidad. Un buen dato es no ir al super con hambre. Porque cuando tenemos hambre, no es hambre de manzanas, es hambre de todo, es hambre voraz y de lo más calórico, y esto es algo que hace que muchas personas no puedan seguir dietas rápidas. Y el deseo se vuelve inamovible a ese o a esos alimentos que quisiéramos comer. Siempre lo prohibido ha sido lo más tentador, ¿o no? El que hace dieta y se restringe las comidas rápidas está constantemente pensando en pizzas. Ve, sueña, huele un fugazza con doble queso. Entonces, volviendo al tema. ¿Somos realmente capaces de decir “¿Pizza? No, gracias. Prefiero una Waldorf”? Imposible, ¿no? El segundo aspecto es la práctica. A comer, como todo proceso en la vida, se aprende. Y en este caso, y en muchos casos, que me incluyo, se reaprende. Debemos aprender a comer en estación. ¿Qué quiere decir esto?

En cualquier dieta, debemos procurar comer los alimentos que han sido cosechados en esa época. ¿Esto qué nos va a garantizar? Un control y un equilibrio en nuestro peso. Y por ende, un goce en nuestra salud. ¿Por qué? Porque los alimentos cosechados propios de su época son los alimentos más naturales, son los alimentos más ricos en nutrientes, y no están tratados químicamente para subsistir en el tiempo. Es decir, no están adicionados con calorías innecesarias para nuestro cuerpo. ¿O es normal ver frutillas todo el año? ¿O es normal ver tomates en invierno y verano? Entonces este mecanismo, llevado a la práctica nos va a garantiza… perdón, nos va a garantizar un consumo de calidad y de variedad donde no vamos a caer en la monotonía de comer siempre lo mismo; ni en la locura de recurrir a dietas rápidas proteicas.

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El último aspecto, que para mí es uno, no es menor, pero es de los más importantes, es la moderación. A los que no desayunan, porque no tienen hambre, porque no tienen tiempo, porque muchas veces les da náuseas les tengo una pregunta: ¿también les da náuseas repetir el plato de achuras con fritas? Para pensar, ¿no? Entonces, ¿qué quiero decir con esto? Que el hambre se acumula. Que el hambre no es manejable si se restringen comidas, si se saltean comidas.

Lo que no se consume en el día, se va a consumir en la tarde o noche y en doble porción. Para hacerlo más gráfico, es como un bola de nieve que viene desde la cima cada vez con más tamaño, cada vez con más volumen, y cada vez con más fuerza. Entonces, si no nos detenemos cada tres, cuatro horas para tomar una colación esa bola de nieve se va a desatar de forma voraz en el primer momento en el que tengamos la oportunidad de comer y vamos a desatar con todos los alimentos que estén en nuestro alrededor. Para ir terminando, junto con esto quiero desmentir la falsa creencia que dice que cuantas más horas pasemos sin comer, más flaca voy a ser, más peso voy a perder, y no debemos hacer estas locuras que hacen muchas dietas rápidas. El cuerpo más experto se vuelve en reservar, en guardar y cuando me refiero a reservar, me refiero a esto me refiero a esto, a esto y a todo lo que queremos eliminar de nuestro cuerpo.

La comida no solo te hace engordar salgamos por favor de esa ignorancia. La comida te puede enfermar o te puede curar. Depende de nosotros, de tomar conciencia con qué nos estamos alimentando y en qué cantidad. Vuelvo, la moderación. Así como existe la frase, que la deben conocer: “Beber con moderación”, debería existir una “coma con moderación” tal alimento estimula el sobrepeso. Para darle un cierre yo les propongo comer rico, comer todo lo que les guste, comer variado, pero siempre cuidar la porción. No por nada existe la frase “Desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como mendigo.” Creo que muchos la conocemos. La salud no tiene excusas. “Ay, no puedo”, “ay, no tengo”, “ay, me pasó el hambre” o peor. “Ah, es que me moría de hambre.” Tenemos cuatro oportunidades al día para elegir cómo cuidarnos y alimentarnos sanamente y para evitar tener que recurrir a dietas rápidas para corregir los efectos de un amala alimentación.